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Cu谩l es el coraz贸n que le agrada a Dios

El coraz贸n que gusta a Dios es el que piensa que Jes煤s es el Se帽or y lo confiesa para ser salvo. La fe y la oraci贸n son los caminos que nos conectan y nos dejan comprender la salvaci贸n. No debemos 芦fallecer eternamente禄, por el hecho de que Cristo muri贸 por nosotros.

El desarrollo espiritual es una resoluci贸n. La resoluci贸n de agradar a Dios es la mejor de todas y cada una, ya que transporta a realizar muchas otras para nuestro confort y el de los que nos cubren. No conformarse con lo que hemos logrado espiritualmente hasta este punto y buscar mucho m谩s asimismo es una enorme decisi贸n.

En 2 Pedro 3:18 el ap贸stol nos incentiva a no parar nuestra marcha, sino m谩s bien a continuar medrando en el saber y la felicidad que Jes煤s nos ense帽贸. El progreso y la comuni贸n con Dios no se dan sencillamente por estar en el sitio conveniente, sino es consecuencia de llevar a cabo espacio para cada d铆a. 隆El Se帽or te tiene presente y sus ojos est谩n puestos en ti! Si bien habitamos un planeta que trata de dejar a Dios de lado, si procuramos cada d铆as un poco m谩s su presencia, 隆cosecharemos bendiciones abudantemente!

Pensar

El fiel con el coraz贸n cambiado est谩 llamado a poner en pr谩ctica la felicidad lograda, guardando su coraz贸n (santidad), y dej谩ndose asesorar por Dios, (Isa铆as 30:1 – 2, Jerem铆as 17:5). Pero, 驴qu茅 es un coraz贸n que gusta a Dios? En esencia, es un coraz贸n que NO es rebelde y terco (1 Samuel 15:23), que deja que la felicidad de Dios lo dirija y lo mantenga. En consecuencia, debemos cultivar las peculiaridades de un coraz贸n que gusta a Dios: primero, un coraz贸n arrepentido, o sea, contrito y humillado (Salmo 51:17), que reconoce en el momento en que se confunde, admitiendo que Dios limpie y corrija su sendero. , que entonces es puesto predisposici贸n y servicio de aquel Dios misericordioso que lo disculp贸 (Salmo 108). Es un coraz贸n que act煤a en toda situaci贸n con humildad, o sea, es manso y pac铆fico (1 Pedro 3:3-4), aguardando obedecer a Dios y no a los mandamientos de los hombres (Hechos 13:22). Estas peculiaridades de arrepentimiento, servicio y humildad, nos hacen tener un coraz贸n recto, completamente entregado a Dios, (1 Reyes 8:61, 1 Reyes 9:4) y 煤til para toda buena obra.

Por consiguiente, no debemos dejarnos asesorar por nuestra carne o nuestras conmuevas, sino m谩s bien por su Esp铆ritu que en este momento habita en nosotros por la fe en Cristo. Es la clave para eludir que nuestro coraz贸n divague y disfrute de cada bendici贸n. Debemos cultivar cosas sinceras que no ensucien nuestro coraz贸n, asimismo eludir cosas que entren en nuestros sentidos y nos lleven a espantar nuestro coraz贸n de Dios, distraernos de su presencia y de su gu铆a. Al final, meditemos sobre qu茅 cosas tienen la posibilidad de desviar nuestro coraz贸n de la existencia de Dios. (Salmo 101:2-3, 1 Reyes 11:4, 1 Reyes 15:3)

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