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Dónde se acumula el estrés

Pero el órgano más esencial que padece agobio es el cerebro, provocando bastante cortisol que perjudica a la memoria, con lo que puedes padecer de falta de atención y concentración. De ahí que, nuestro consejo es que te tomes un respiro, te centres en lo que debes realizar, pero de manera distendida y sin prisas.

En el momento en que padecemos agobio, hay órganos y músculos de nuestro cuerpo que lo padecen. De ahí que debemos tomarnos la vida con mucho más tranquilidad, para no padecer agobio ni dolores en unas partes del cuerpo.

Entre los sitios donde se aprecia que comenzamos a estresarnos son los ojos, puesto que tienen la posibilidad de ocasionar inflamación, visión turbia o temblor ocular.

Causas del agobio en la mujer

Entre las primordiales causas del agobio y la ansiedad están:

  • En los últimos tiempos las mujeres comenzaron a demandarse mucho más que jamás a sí mismas antes hecho antes, desarrollándose profesionalmente y en el trabajo.
  • Mayor carga de responsabilidades simultáneas como hogar, hijos y profesión.
  • Cambios hormonales mayores que los hombres.
  • Mayor predisposición genética a sufrir estas condiciones.
  • Mucho más permiso popular para expresar lo que sientes emotivamente, incluyendo los temores”.

El agobio hace contracturas y mal en la espalda, que son síntomas del mal de espalda

En condiciones normales, los abdominales y la musculatura paravertebral se regulan para sostener una posición o sostener la estabilidad a lo largo de movimienot. El agobio puede perjudicar la coordinación de estos reflejos. Y lograr que los músculos se contraigan de forma inadecuada, ocasionando tensión y mal.

Además de esto, de forma frecuente pasa que las construcciones inquietas se activan como resultado del agobio y el umbral del mal reduce. Esto quiere decir que la intensidad del mal de espalda de manera frecuente se siente como mayor de lo que verdaderamente es.

Un individuo con agobio comunmente pasa por tres etapas:

  • Etapa de alarma o fuga. El cuerpo genera mucho más energía y por consiguiente cambios químicos en exactamente el mismo. El cerebro manda señales y se activa la secreción de hormonas. Estos causan una reacción en cadena en el cuerpo, como tensión muscular, incremento del ritmo cardiaco, incremento del fluído sanguíneo y incremento de los sentidos. En esta primera etapa, los músculos ahora sienten un primer prolegómeno de probables síntomas de tensión.
  • Etapa de resistencia. Todavía en alarma. Es bien difícil o irrealizable lograr un estado de relajación y el cuerpo prosigue secretando hormonas activas, generando un estado de alarma incesante.
  • Etapa de agotamiento. Esta etapa es la mucho más complicada pues es en el momento en que el agobio se regresa crónico y el estado de alarma sigue en el tiempo, sin ofrecer un respiro al organismo. La resistencia se agota y los inconvenientes físicos y sicológicos se agudizan. No hay reposo, incrementa la liberación de cortisol, la tensión amontonada se cronifica y hace aparición la ansiedad.

Hacer un diagnostico el agobio es difícil, pero hay algunos indicadores que asisten a determinarlo. Los indicadores fisiológicos se detallan con distintas síntomas físicos como cefalea, debilidad, anomalías de la salud de la piel, mal de espalda, mal de cuello, mal de hombro, mal de pecho que puede confundirse con un infarto, etcétera.

Hipertensión y otros inconvenientes cardiovasculares

Las hormonas liberadas en ocasiones de agobio incrementan la presión arterial y el ritmo cardiaco. El acontecimiento tiene bastante sentido a nivel fisiológico, puesto que el cuerpo se prepara para el riesgo y quiere mandar mucho más sangre a los órganos a fin de que actúen de forma rápida. Esto puede ocasionar picos radicales y temporales en la presión arterial alta.

De todas formas, cabe indicar que la ansiedad y el agobio no son desencadenantes de la hipertensión en un largo plazo. El exceso de peso, la carencia de actividad física, el envejecimiento, el tabaquismo, el alcoholismo y los antecedentes familiares son causantes considerablemente más determinantes para argumentar esta condición.

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