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Por qué nos aferramos a una persona

Nos apegamos a un individuo pues, de alguna forma, se convirtió en una fuente de seguridad sicológica. Su presencia o su recuerdo nos ofrece la tranquilidad y la seguridad que requerimos, llenando nuestros vacíos sentimentales.

Piensa en lo que te hace daño o no te permite seguir…

Y en este momento pregúntate, en el fondo, ¿a qué me aferro?

No te resistas al cambio

Todo tiene un instante, todo cambia, vivimos balanceándonos como péndulos por todos lados, conque suelta los controles y quédate ahí en la mitad de la irritación, es solo por un rato, todo pasa, desde la alegría mucho más profunda hasta el mal mucho más profundo, todo es fugaz.

No te dejes capturar por la creencia de que «algo volverá a salir mal», en el momento en que se te ocurra, considera que por el momento no eres exactamente la misma persona que eras anteriormente, mírate con nuevos ojos. ojos y tenuemente vas a estar convirtiendo tu creencia. En todo instante hagamos empleo de nuestros potenciales inherentes, en todo instante tengamos la posibilidad realizarnos, no tiremos la toalla.

¿A qué nos aferramos?

Entre las cosas a las que nos tenemos la posibilidad de apegar, por múltiples causas, están:

  • Una relación: tendemos a lograr que nuestra felicidad dependa del resto pues nuestra autovaloración no es fuerte basta basta o no pensamos que tengamos la posibilidad ofrecernos la alegría; Asimismo nos cuesta admitir que una relación terminó.
  • Pensamientos errados: Durante los años aprendido algunos pensamientos errados que, por temor al cambio, no nos atrevemos a cambiar, y pues esto nos deja huír de la compromiso de tomar resoluciones por nosotros lejos de opiniones erradas.
  • Malas intenciones: Nos habituamos a conmuevas que nos hacen padecer innecesariamente, como la culpa, la furia o el resentimiento. Estos supuestamente nos dan energía o motivación, nos dejan tener el control y en consecuencia nos aferramos a ellos, pero de todos modos solo nos hieren y gastan, aparte de aislarnos del resto.
  • Acontecimientos y recuerdos lacerantes: Nos aferramos a ellos por el hecho de que fortalecen nuestra imagen de víctimas o pues nos sostienen en una situación donde no debemos esmerarnos para combatir un presente que no tenemos la posibilidad de o no se como tratar.
  • Promesa: Aferrarse a un concepto esperanzadora que no va a dar frutos es muy habitual pues supuestamente nos ofrece una razón para continuar y pelear, pero de todos modos no se apoya en la verdad y jamás va a suceder. Lo que nos lastima todo el tiempo.

¿Por qué razón me encariño con alguien que no me desea?

Se crea pues da exitación o por el hecho de que fantaseamos con que algo o alguien nos ofrece seguridad y sentido a la vida y actúa por medio de nuestra adicción a las relaciones, el dinero, el poder, la comida, los elementos, el trabajo, Internet, etcétera.

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Con frecuencia nos aferramos a personas, cosas o ocasiones por temor a perderlas. El temor a quedarnos sin ellos es tal que acumulamos sentimientos, opiniones y conmuevas que tienen relación con aquellas cosas a las que no nos encontramos prestos a renunciar.