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Que decía Nietzsche sobre el deseo

Según Nietzsche (trad. 1986), el hombre quiere antes de querer y, en el momento en que este deseo llega a su cúspide, quiere. La mujer, por contra, quiere desde el comienzo y es exactamente el mismo amor el que la transporta al deseo.

De todos y cada uno de los pensadores que se han preguntado por el sentido de la vida y llegado a conclusiones agobiadas, ninguno fué tan influyente como la lengua alemana Arthur Schopenhauer. En un inicio ignorado, entonces criticado y al final admirado, al final logró transformarse en entre las figuras mucho más predominantes de la filosofía del siglo XIX. Su pensamiento y la iniciativa fatalista de que habitamos un planeta donde los permanentes impulsos de la intención son inherentemente inviábles de agradar apelaron más que nada a la sensibilidad de personalidades como Friedrich Nietzsche o Sigmund Freud y se hicieron sentir en la literatura de Albert Camus. , en las novelas de Michel Houellebecq y, mucho más cerca nuestro, en los contenidos escritos de Eugenio Cambaceres y Jorge Luis Borges.

Nació el 22 de febrero de 1788 en Danzig, en este momento Polonia, entonces una parte de Prusia. Sus progenitores –él un exitoso mercader, ella ocasionalmente peluquera y figura señalada en el planeta de la literatura– le brindaron un hogar lleno de comodidades en el que medrar y realizarse, mientras que ella acabó dedicándose al negocio familiar. Tan serio era el tema, nos comunica el especialista en Schopenhauer Christopher Janaway, que el nombre «Arthur» fue escogido al nacer por su internacionalidad. Por estas cosas del destino, asimismo, una vez que su padre muriera en 1805, en el momento en que él tenía 17 años, se abrió de pronto la oportunidad de perderse.

La intención de poder nos ofrece vida

En todos nosotros late el deseo de superarnos, de acrecentar lo que somos para preservar lo que empapa toda nuestra vida: la vida. Cada paso que ofrecemos en la escalera de la autorrealización es una semilla que cultivamos para proteger la vida misma, nuestro bien mucho más apreciado.

Merced a nuestro avance, esa intención de ir mucho más allí, esa intención de poder que nos anega, tenemos la posibilidad de apoderarse el lote irreconocible de nuestra condición humana. Toda vez que medramos, al apoderarse lo que nos hace mucho más vivos, no solo somos mucho más, sino vivimos mucho más. Si lo que se mantiene no incrementa, muere.

Más allá de que se le asocia con ideas violentas, la radicalidad de Nietzsche reside en su aptitud para proponer viejas cuestiones.

Los meses de diciembre y enero están cargados de una energía muy especial: el aire y las diálogos se espesan con proyectos y perspectivas futuras, tal como con todo cuanto empezamos en el año que acaba y aún no concluye. Una sabiduría tan sensible como la del pensador Friedrich Nietzsche no era completamente extraña a estos movimientos del psiquismo común. Frente al riesgo de banalizar el pensamiento de Nietzsche, resulta conveniente rememorar que su obra siempre y en todo momento tuvo un pie en la vida del hombre común, sus intranquilidades y el género de esclavitud facultativa a la que se somete por sumisión a la ética de su tiempo. Los tiempos cambian, pero las ideas de Nietzsche prosiguen siendo frescas y capaces, como recién escritas. Incluida en el libro La gaya ciencia de 1882, esta corto nota del pensador da la bienvenida a lo irreconocible. «Amor fati» no es mucho más que la aceptación del propio destino, sea como sea. De este modo, en vez de combatir contra lo que le intranquiliza, Nietzsche comprende que su hermosura radica en la necesidad de las cosas, y afirma “sí” a todo cuanto todavía le semeja extraño: solo ahí radica el afán de estudiar. Con ocasión del año nuevo. — Aún vivo, aún pienso: debo continuar viviendo, por el hecho de que debo proseguir pensando. Suma, luego cogito: cogito, luego suma. El día de hoy todos tienen la posibilidad de expresar su deseo y su pensamiento mucho más apreciado; ya que yo tambien deseo decir lo que me gustaria para mi el día de hoy y ese fue el primer pensamiento que cruzo mi corazon este año, un pensamiento que sera la base, el aval y la tiernicidad de mi vida por venir! Deseo estudiar poco a poco más a conocer lo preciso en las cosas preciosas: de esta manera voy a ser de los que embellecen las cosas. Amor fati: que de esta manera sea en este momento mi amor! No deseo llevar a cabo la guerra contra los feos. No deseo acusar, no deseo acusar ni a los inculpadores. ¡Ver hacia otro lado es mi única negación! Y, de forma general y determinante: ¡Deseo, un día, ser alguien que solo afirme que sí!

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