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Qué idiomas no tienen género

El hebreo, de la misma la lengua francesa, el español, el italiano, el árabe y otros lenguajes, utiliza pronombres binarios, lo que quiere decir que las identidades de género fuera de él/ella y masculino/femenino no hay formalmente.

En el centro de la crítica al llamado lenguaje inclusivo, lo que podemos encontrar son siempre y en todo momento juicios estéticos. Con frecuencia, estas evaluaciones se disfrazan como intranquilidades sobre el estado del lenguaje o la economía y la racionalidad lingüística; pero siempre y en todo momento es, en el final, cuestión de deseos.

Quizá los mucho más fantasiosos sean esos que, utilizando un contexto de enfrentamiento, aseguran estar “en conflicto” con el lenguaje inclusivo. Absolutamente nadie es quien se encarga de estar en concordancia o en conflicto con la manera en que otros utilizan el lenguaje. Y eso incluye a la Real Academia De españa, que ha protestado con vehemencia por el lenguaje inclusivo. Aparte de la RAE, otros lingüistas se han pronunciado sobre el lenguaje inclusivo, así sea para defenderlo o, mucho más de manera frecuente, para atacarlo. Este artículo no servirá de nada. Su propósito es diferente.

CÓMO EL GÉNERO GRAMATICAL AFECTA A UN IDIOMA

El género gramatical quiere decir que a los sustantivos en un idioma particularmente se les asigna un género concreto (como en el ejemplo de la patata y la silla que hemos visto antes). Ciertos lenguajes utilizan solo 2 géneros gramaticales: masculino y femenino (como francés, italiano, español, etcétera.). Otros, en cambio, tienen la posibilidad de tener 3 géneros: masculino, femenino y neutro. Estos tienen dentro alemán, polaco y ruso, por servirnos de un ejemplo. Ciertas lenguas africanas, como el fula (hablado desde Níger hasta el presente Congo), tienen hasta 20 géneros distintas. En lenguas con sistemas formales de género, el género exacto de un elemento dado perjudica de forma directa la composición y el orden de las expresiones que lo acompañan. En castellano, por servirnos de un ejemplo, el género de un elemento perjudica los adjetivos, pronombres y participios socios con ese substantivo en una oración.

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Nuevos pronombres

La lengua inglesa es un idioma muy maleable gracias a la agilidad con la que se añaden novedosas expresiones. Esto no solo pasa con el vocabulario, sino más bien asimismo con la gramática. Últimamente, han aparecido múltiples pronombres inventados para sustituir «él» y «ella». Si bien todavía no han entrado en las gramáticas oficiales, su empleo va en incremento. Estos pronombres han desarrollado alguna disputa pues son una invención reciente, pero hay otra forma de expresar el género neutro que existió desde hace tiempo.

Si bien normalmente se considera que «ellos» es un pronombre de forma exclusiva plural, hay un caso en el que puede emplearse como singular: en el momento en que no entendemos o deseamos esconder el género. Oraciones como:

Retos rumanos para lenguajes no binarios

Hacer un idioma no binario en rumano es especialmente bien difícil. Las formas “@” o “y también” no son ejecutables, puesto que la “o” no tiende a ser la marca masculina, y los sustantivos femeninos acostumbran a formarse agregando un sufijo al masculino («activist» > »activistă»). . En ocasiones se emplea la terminación «x», por servirnos de un ejemplo, «activistx» en vez de «activiști»/»activiste», masculino y femenino respectivamente. Quienes abogan por la igualdad de género en el idioma asimismo usan los pronombres «ei» o «ele» (ediciones del español «elle») para eludir fabricantes binarias de género.

En contraste a los lenguajes descritos previamente, el rumano ha preservado las terminaciones de género neutro del latín, pero unicamente se utilizan para referirse a elementos o entidades colectivas. Todos y cada uno de los sustantivos neutros son masculinos singulares y femeninos plurales, con lo que la neutralidad gramatical no refleja siempre exactamente la misma neutralidad desde una visión de lenguaje no binario. Para resumir, pese a la visible virtud lingüística que da el rumano, la oportunidad de que prospere una lengua no binaria todavía es recóndita.

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