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Qué pasa en el cerebro de una persona con depresión

Las áreas cerebrales que se estima que están implicadas en la depresión mayor son la amígdala, la corteza cingulada, la corteza prefrontal y el hipocampo, donde se aprecia una reducción en el volumen y espesor de estas áreas (26, 27).

La depresión perjudica de manera negativa a la memoria episódica, el recuerdo de los hechos vividos. La explicación mucho más admitida es que los cambios neuronales generados por el agobio son los causantes. El agobio es una parte de nuestros mecanismos de afrontamiento y defensa y, en una época temprana, prepara el cuerpo para una contestación de pelea o escapada. Entre los primeros procesos que se desata es la liberación de glucocorticoides -como el cortisol- que se dedican a mandar los azúcares a donde se precisa mucho más energía, comunmente al cerebro y a los enormes músculos de brazos y piernas si vamos a combatir o escapar. No obstante, si el agobio se regresa crónico, si no es un acontecimiento puntual sino pervive en el tiempo, los glucocorticoides sobreestimulan las neuronas que están procesando la información para esta contestación, por poner un ejemplo, recordándonos ocasiones precedentes afines que tienen la posibilidad de ofrecer nos dan pistas sobre de qué manera accionar, y las cosas comienzan a complicarse. Las neuronas «aceleradas» entran en situación de peligro -sería como el dial de un vehículo que informa que entra en región roja- y comienzan a desconectarse para eludir la desaparición por estimulación excesiva. El resultado es que la memoria, con una parte del circuito neural fuera de acción, empieza a marchar mal. Entonces, la primera iniciativa es que la depresión es una patología prolongada que crea agobio o que puede verse favorecida por una situación agotador, que paralelamente altera los procesos de memoria.

La segunda iniciativa es bien simple: el agobio es un aspecto de peligro esencial para la depresión y la alta concentración de receptores de glucocorticoides en el hipocampo, entre las primordiales áreas del cerebro implicadas en la memoria, lo transforma en una meta primordial para el agobio. neurotoxicidad inducida. En verdad, el hipocampo es mucho más pequeño en los mayores con depresión recurrente que en los que no tienen depresión, y las células del hipocampo, tanto las neuronas como las células gliales, se muestran encogidas en la gente con depresión. Ya que el hipocampo es una zona clave en la memoria episódica, esta reducción de volumen puede ser la base de los déficits de memoria presentes en la gente con depresión mayor. O sea, la conexión entre los glucocorticoides de agobio y los trastornos de la memoria puede suceder en el hipocampo.

¿Qué es la depresión?

La depresión es un trastorno sensible que hace sentimientos de tristeza incesante, pérdida de interés en la realización de distintas ocupaciones y disminuye la aptitud de sentir exitación. Asimismo llamado «trastorno depresivo mayor» o «depresión clínica», perjudica los sentimientos, pensamientos y accionar de la gente y puede ocasionar una pluralidad de inconvenientes físicos y sentimentales.

En el momento en que charlamos de depresión no hablamos a sentirnos mal o tristes ocasionalmente, sino más bien a un sentimiento de tristeza que pervive en el tiempo y se transforma en un obstáculo para la realización de las ocupaciones del día a día. En ocasiones, la depresión puede aun hacerte sentir que no merece la pena vivir la vida.

Reducción del oxígeno que llega al cerebro

Este apunte es indudablemente increíble. Haciendo un trabajo con el equipo del Dr. Tomohiko Shibata de la Facultad de Tokyo nos enseña que los trastornos del estado anímico como la depresión no tratada se traducen en hipoxia suave. O sea, una condición sicológica como la depresión mayor mantenida en el tiempo resulta en una menor oxigenación cerebral.

Algo de esta forma hace mucho más cansancio, confusión, inconvenientes de concentración, jaquecas… El efecto es visible y de ahí que ahora se usan cámaras de oxígeno hiperbárico para mitigar los síntomas.

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