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Qué pasa en nuestro cerebro cuando nos decepcionamos

Por cada decepción, un ?tiro? donde hay una disminución inmediata de serotonina, dopamina y endorfinas. Todas y cada una aquellas moléculas causantes de nuestro confort dismuyen su presencia en nuestro entendimiento por un momento.

Frecuentemente nos preguntamos si nos nos encontramos volviendo locos por la vida sana (mis progenitores fueron los primeros). Pensamos que es algo que idearon los millennials, una exclusiva estrategia de marketing, o que las novedosas generaciones son muchos flojas y rigurosos.

Yo asimismo me hice esta pregunta a lo largo de un buen tiempo, hasta el momento en que hallé el meollo del tema. ¿En algún momento te has parado a meditar de qué manera era la vida de tus abuelos o progenitores a tu edad? ¿Qué vivencias tuvieron en comparación con la tuya? ¿De qué manera era su día a día, qué comían, dónde veraneaban, qué hacían los últimos días de la semana?

De qué manera encararlo

Ciertas claves a tener en consideración para enfrentar estos estados de decepción son:

  • No te hagas ilusiones con el resto . Es esencial intentar ver y admitir a el resto personas como son y no como te agradaría que fuesen, esto es, admitir tu individualidad y independencia personal.
  • Comprender que el otro no es ni ha de ser como tú deseas, ni es misión del otro realizar las esperanzas que te has construido.
  • Admite que el resto no son ni se comportan siempre como tú, sino más bien según su planeta de valores, opiniones, principios y vivencias.
  • En el momento de crear esperanzas y anticiparse a los hechos, es requisito entender distinguir los puntos que dependen de ti y los que no, centrarte y trabajar en los primeros. Asimismo con relación a los segundos, es esencial admitir que tienen la posibilidad de acontecer o no.
  • Detectar y encauzar las conmuevas que brotan a consecuencia de las defraudes o desazones vividos. Es habitual y legítimo sentir tristeza, furia y frustración, pero cada uno de ellos debe estudiar a encauzar estas conmuevas.
  • En ciertos casos puede ser útil charlar de estos sentimientos con alguien de seguridad que logre contribuir a contrastar y relativizar la situación. Y, si es viable, y si piensas que puede ser bueno, asimismo es conveniente comunicar estos pensamientos sobre la situación construída y los sentimientos conformados con la persona que provocó la decepción.
  • Aprende a perdonar ahora liberarte de las malas intenciones para no caer en el rencor y el rencor, que acostumbran a dejar atascada a la persona.
  • Regresar a confiar y arrimarse a el resto, si bien en ocasiones es precisa una separación anterior para administrar lo sucedido y poder enfrentar futuras relaciones y ocasiones sociales con ánimo nuevo.

Decepción cariñosa

Es común estar decepcionado con nuestras parejas o exparejas. En semejantes casos, merece la pena distinguir entre 2 géneros de decepción: concreta y general.

La primera está relacionada con el mal que hace aparición en el momento en que nuestra pareja no se comporta según nuestros deseos. Por servirnos de un ejemplo, en el momento en que pasan un buen tiempo juntos con sus celulares, o en el momento en que no sostienen el orden en la vivienda que deseamos.

La decisión de expresiones de alguien no te define como persona

Varias personas, tras ser rechazadas, sienten que no valen nada como personas. Se mira al espéculo y se persuade de que su imagen no posee nada de positivo, que no le cae bien, que su personalidad no semeja llevada a cabo para cuadrar con otras parejas.

  • Es un fallo. La opinión de un individuo no te define. Es su palabra, su planeta y sus opiniones, pero nada de eso tiene nada que ver contigo, da igual qué prominente lo poseas.
  • Las defraudes que nos llegan de una o múltiples personas específicas son solo señales de que, de todos modos, “no encajamos en su planeta”.
  • Y lo creas o no, hay considerablemente más mundos, mucho más mundos conformados por otra gente que cabrán en tus rincones, fisuras y rincones.
  • El complejo de las defraudes es que, en ocasiones, vienen de gente fundamental. Por consiguiente, es habitual sufrirlos.
  • No obstante, este padecimiento ha de ser puntual y no estar encerrado en ti. Las defraudes se aceptan y, consecuentemente, tienen que ser útil como experiencia de estudio.
  • Es primordial “deshabilitar” cualquier emoción negativa de tu memoria para lograr proseguir adelante.