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Qué pasa si me encuentro un tesoro enterrado

Producto 351: el tesoro escondido forma parte al dueño del lote donde se encuentre. No obstante, en el momento en que el hallazgo se lleve a cabo en propiedad extraña o en propiedad del Estado, y por al azar, la mitad se va a aplicar al explorador.

Por Jorge Moreno Meses atrás presenté un procedimiento para comprender si un tesoro está sepultado en tu casa. Desde ese momento, he recibido por lo menos cinco llamadas por semana de personas que sospechan que podría haber algo de valor en su patio trasero y me preguntan si existe alguna forma de revisarlo sin que me estafen o sin la necesidad de desenterrar y abonar por este motivo. Considerable suma de dinero.

Amelia Island, Florida

Se estima que entre los mayores bienes sin conocer en los EE. UU. está en algún sitio de la costa atlántica de Florida. Pequeños descubrimientos, como cientos y cientos de monedas de oro, han desarrollado una suerte de indicio de migas de pan que recomienda que el San Miguel, un barco del tesoro español perdido en 1715, naufragó cerca de la isla Amelia. El barco transportaba oro y otros elementos de valor, probablemente las joyas de la reina, que, según Amelia Research & Recovery, podrían servir hasta $ 2 mil millones hoy en día.

El régimen particular de los elementos de interés para las Ciencias o las Artes

Para finalizar, cabe llevar a cabo referencia al último parágrafo del producto 351 del CC.

«Producto 351.º CC, n.º 3-. Si los efectos descubiertos son de interés para las Ciencias o las Artes, el Estado va a poder conseguirlos por su justo precio, que se distribuirá según con lo proclamado.

¿Cuáles son las opciones de beneficiarte si no puedes abonar para recobrar el tesoro?

Pongamos que gracias a alguna condición física no puedes perforar los orificios de prueba para desenterrar el tesoro. Tampoco tienes el dinero para contratar a alguien a fin de que primero halle el tesoro y después lo desentierre, y bastante menos para abrir la joyería. Esto no significa siempre que no logre favorecerse de este tesoro en su jardín.

Una primera oportunidad es sencillamente prestar a los apasionados ​​la posibilidad de efectuar el trabajo pedido en un período preciso y quedarse con todo el tesoro en lugar de un pago no reembolsable el día de hoy. En un caso así, ocurra lo que ocurra, recibes capital el día de hoy y transfieres toda clase de peligros a tu contraparte: quiebra, sobrecostes, precio del producto, etcétera. Este esquema se semeja a las concesiones.

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