Saltar al contenido
Inicio » Qué pasa si una persona llora todos los días

Qué pasa si una persona llora todos los días

Plañir es habitual y bueno, aseguran que mediante las lágrimas se dejan libre hormonas similares con el agobio. No obstante, plañir considerablemente más de lo común sin una razón clara es otra señal de una viable depresión. Siendo ?vueltas pasadas?, acelerado.

El articulo previo sobre la depresión pertence a los mucho más leídos y buscados de este blog. Lamentablemente, temo que bastante gente llegan a estas líneas mediante un motor de búsqueda pues están preocupadas por ellas mismas o por alguien a quien adoran, conque creí que sería útil charlar sobre cuáles son las primeras señales de observación de la depresión. La depresión no es algo que se nos pase por la cabeza, es una patología grave y complicada, de largo curso y para un achicado número de personas termina con la desaparición. La mayor parte de la gente precisan régimen para prosperar y salir de la depresión. La mayor parte de la gente deprimidas que reciben régimen se curan. Cada individuo es diferente y la depresión puede perjudicar a diferentes personas de forma diferente, con peculiaridades únicas en todos y cada caso. No obstante, hay una secuencia de síntomas usuales, especificaciones recurrentes a bastante gente que padecen de depresión. Es esencial rememorar que todos pasamos por instantes bajos, que las defraudes, la tristeza, la apatía asimismo pertenecen a ciertos instantes normales de nuestra vida. Debemos dudar depresión en el momento en que se expresan al tiempo múltiples de los síntomas que iremos a detallar, en el momento en que persisten a lo largo de múltiples semanas, en el momento en que afectan dificultosamente y también previenen o complican una vida habitual. Las primordiales señales de observación de que puede estar cayendo en una depresión son las próximas:

  1. Sentirse deprimido o vacío. Estar de manera continua triste, ansioso, de muy mal humor o sentirse vacío. Son cosas que nos pasan a todos un día u otro, pero si es algo continuo, persistente, es un síntoma alarmante. Ciertos experimentan una combinación de los términos que he descrito, otros se identificarían con solo uno.
  2. Pérdida de interés por todo. La depresión crea la sensación de que la vida carece de sentido ni valor, que no posee nada de atrayente. Las reacciones de crítica de todo, de aburrimiento más que nada, de cuenta insolente de nuestra vida y de la vida del resto son un cuadro propio de la depresión. La pérdida de interés asimismo puede perjudicar los pasatiempos apreciados, las cosas que mucho más amamos e inclusive nuestra vida sexual, lo que puede tensar las relaciones personales y remarcar la depresión.
  3. Sopor, cansancio o sensación de falta de energía. La gente al principio de una depresión tienen la posibilidad de sentir que no tienen fuerzas, tienen la posibilidad de tener contrariedad para levantarse de la cama, se sienten agotadas por las tareas mucho más sencillos del hogar, no tienen la posibilidad de realizar en frente de ninguna de las tareas que efectúan todos y cada uno de los días, en el trabajo, en el hogar, en la vida diaria.
  4. Cambios en el patrón de sueño. La gente que están accediendo en depresión de forma frecuente experimentan cambios en la proporción de horas que duermen. Tienen la posibilidad de padecer de insomnio, reposar bastante menos, tener un sueño irregular y despertarse bastante temprano y no poder regresar a reposar. En otras ocasiones, lo que ocurre es que duermen demasiadas horas, lo que se llama hipersomnia. Reposar un número habitual de horas es fundamental para una vida saludable, y tener un patrón de sueño perturbado es otro viable signo de depresión.
  5. Cambios en el apetito. No tener ganas de comer y adelgazar velozmente o atracones o comer considerablemente más de lo común. De nuevo, es tal y como si nuestro cuerpo estuviese fuera de control, nuestros pensamientos nos llevan a desequilibrarnos, a cambiar estándares básicos de salud como una comida diferente en cantidad correcta.
  6. Mal persistente sin fundamento aparente, problemas o de estómago, inconvenientes digestibles que no mejoran con un régimen lógico.
  7. Propensión al llanto. Plañir es habitual y bueno, diríase que las hormonas similares con el agobio se dejan libre por medio de las lágrimas. No obstante, plañir considerablemente más de lo común sin una razón clara es otra señal de una viable depresión.
  8. Ser “exagerado”, acelerado. Si es bien difícil efectuar alguna labor o sentarse sobre silencio por un tiempo, esa es otra señal de observación. Varias personas son naturalmente muy activas, pero la depresión puede hacer una sensación incómoda de no poder reposar o concentrarse en una labor concreta. Esto crea tensión y un empleo disperso de nuestras fuerzas sin realizar nada, lo que baja nuestra resistencia a la depresión.
  9. Contrariedad para tomar resoluciones. Se dijo que la depresión es un inconveniente de trastornos del pensamiento, con «pensamientos negativos automáticos» que anegan la cabeza. La carencia de concentración y/o la contrariedad para tomar resoluciones asimismo son síntomas de depresión. Por este motivo, es esencial no tomar resoluciones esenciales ahora mismo, puesto que tenemos la posibilidad de llevarlo a cabo de manera obligada, no planeada, como escape para salir de una situación de impotencia y fracaso, pero ocasionando un daño persistente a nosotros y/o a otros personas que amamos y nos adoran.
  10. Pesimismo y desesperanza. Existe quien afirma que un fatalista es un ilusionado bien informado, pero la depresión va a través de una actitud negativa, descartando toda promesa de optimización y dejándote con tu característico sentimiento de vacío.
  11. Baja autovaloración. La gente que padecen de depresión sienten que no valen nada y que la gente que los cubren, singularmente su familia, estarían mejor sin ellos. Sienten que son una carga y que no solo no son contentos, sino previenen que quienes los cubren lo sean. No ven sus características, sus virtudes, su valor, la gran relevancia que tienen para bastante gente.
  12. Sentimiento de culpa. La depresión provoca que el juicio sobre uno mismo y las ocasiones vividas esté formidablemente distorsionado. Es posible que te sientas culpable por no estar a nivel de las esperanzas excesivas de tus progenitores o por el fracaso de una relación donde la compromiso de los descalabros tiende a ser siempre y en todo momento compartida.
  13. Pensamientos de muerte y suicidio. Todos pensamos en la desaparición en algún instante. No obstante, la depresión puede conducir a pensamientos continuos o repetidos sobre la desaparición, lo que puede ser visto como el objetivo del padecimiento que se vive, finalizando con todo, abandonando ese sentimiento de tristeza, obscuridad, padecimiento, vacío. La depresión asimismo disminuye la aptitud de combatir los inconvenientes y crea una visión «con los ojos vendados» donde no observamos todas y cada una de las cosas buenas que están en nosotros y en torno a nosotros.

Requerimos alivio y el llanto puede asistir

Al reprimir nuestras lágrimas, tenemos la posibilidad de estar haciéndonos daño. Los sentimientos no procesados ​​asimismo son un sendero esencial hacia la depresión, afirmaron estos especialistas.

“Plañir es una manera fundamental de alivio”, y procesar la pérdida, la indecisión y el agobio de la pandemia es vital, ha dicho Orloff.

Síntomas

Los síntomas de la depresión cambian bastante de un individuo a otra. Aun de esta forma, las primordiales que la definen son:

  • Tristeza patológica: se distingue de la tristeza habitual y frecuente, consigue tal nivel que interfiere de forma negativa en la vida día tras día, tanto popular y familiar y asimismo sexual. Puede mostrarse sin fundamento o tras un acontecimiento importante. Es un sentimiento muy profundo y abrumador. Tanto es conque el tolerante se siente muy “abajo”, tal y como si hubiese perdido las ganas y el exitación de vivir. Se considera inútil de sugerir amor o aprecio, lo que incrementa sus sentimientos de culpa.
  • Anhedonia: disminución o incapacidad total para gozar de aquellas ocasiones o ocupaciones que antes le agradaban al sujeto. La persona se regresa apática, no desea nada (no vivir) y nada le da exitación.
  • Ansiedad: es la compañera frecuente de la persona deprimida.
  • Insomnio: el tolerante tiene contrariedad para conciliar el sueño y puede despertarse muy temprano y de mal humor. En ciertos casos, que forman una minoría, puede presentarse hipersomnia, esto es, exceso de horas de sueño.
  • Trastornos del pensamiento: se muestran pensamientos destructores, ideas pesimistas, fuertes sentimientos de culpa, obsesiones, distorsiones cognitivas. El pensamiento prosigue un curso retardado y monótono, disminución esencial de las habilidades cognitivas: memoria, atención, concentración, agilidad mental, etcétera.
  • Cambios físicos: acostumbra manifestarse mal crónico. Se experimenta una sensación persistente de fatiga o cansancio. Asimismo problemas, mal de espalda, náuseas, vómitos, inconvenientes gastrointestinales, estreñimiento, afecciones cardiorrespiratorias, etcétera.
  • Cambios de accionar: el tolerante tiene la sensación de vivir tal y como si fuera pequeño. Contrariedad para tomar resoluciones y disminución del desempeño en el trabajo.
  • Cambios en el apetito y el peso: la mayor parte de los pacientes pierden el apetito y consecuentemente causan una pérdida de peso notable. La sensación de apetito puede ocultar y las ganas de comer se vuelven inexistentes.
  • Culpa excesiva: sentir exageradamente el peso de una culpa inexistente, lo que puede conducir a desvaríos.
  • Pensamientos autodestructibles: los pacientes detallan una preocupación exagerada por la desaparición y nutren ideas y sentimientos autodestructivos.
  • Disminución de la energía: se genera un cansancio injustificado, en ocasiones con variantes en todo el día, frecuentemente mucho más acusado por la mañana. La gente perjudicadas con frecuencia se sienten mucho más cansadas por la mañana que por la tarde.

En el momento en que es bien difícil contener las lágrimas

No ridiculizar

Hay una alguna inclinación en el momento en que ves a alguien llorando, realizando sonidos o movimientos que tienen la posibilidad de lograr que la persona que expresa su emoción sienta alguna vergüenza por llevarlo a cabo.

En el momento en que sentimos tristeza y, como expresión sensible, lloramos, requerimos sentir que, al llevarlo a cabo, nos encontramos reaccionando apropiadamente y si la reacción de la otra persona nos hace sentir vergüenza de plañir, el sentimiento de la insuficiencia nos puede conducir a denegar el llanto y cualquier otra expresión sensible. (Puede leer mucho más sobre la expresión sensible saludable de la furia cliqueando en él)

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *